Información: derecho, no privilegio.

Categoría: Editoriales
Publicado el Lunes, 10 Febrero 2014 18:10
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Por Diego Borja Cornejo

Hoy por la mañana, mientras escuchaba un programa de noticias por radio, el periodista interrumpió la entrevista porque debía enlazarse con una cadena nacional ordenada por el gobierno.

Esperaba que la cadena nacional se refiriera a algún evento realizado por el gobierno en las distintas áreas de su competencia: los logros en salud, educación, infraestructura; o algún evento realizado por el Presidente en el ámbito nacional o internacional; o alguna información de relevancia ciudadana emitida por el Consejo Nacional Electoral en época de campaña política. Realmente quedé sorprendido cuando los casi 5 minutos de cadena nacional se refirió a un tema de estricta incumbencia del Movimiento Alianza País.

Efectivamente, en cadena nacional el Movimiento País le exigía a un asambleísta de oposición, que había hecho alguna aseveración respecto al desempeño interno de este Movimiento, que se retractara o que probara sus afirmaciones.

Concuerdo plenamente con todas las personas u organizaciones que sienten que se ha lesionado su honra o su buen nombre y que piden las rectificaciones o pruebas debidas, a quienes cometen esas acciones. Sin embargo, considero simplemente inaceptable que en cadena nacional se ventile un problema cuasi privado. Un problema entre un asambleísta X y un movimiento político, que por más importante que sea, no es TODA la ciudadanía.

De interés de toda la ciudadanía es el anuncio que la Superintendencia de Control de Poder de Mercado impuso una multa de 138.5 millones de dólares a la empresa transnacional de las telecomunicaciones CLARO. De interés de toda la ciudadanía es que se han impulsado acciones internacionales contra la empresa Chevron - Texaco por el desastre petrolero y la contaminación en la Amazonía.

Cuando la gran mayoría de los ecuatorianos votamos por la Constitución que nos rige, expresamos nuestro apoyo al derecho a la comunicación. No al privilegio de la comunicación. En esa constitución, en general apoyamos lo realizado por la Asamblea Constituyente de Montecristi en el sentido de ampliar y profundizar la democracia formal, usada como limpión -guaipe, diría nuestro pueblo- por los regímenes de la partidocracia. Apoyamos un Estado constitucional de derechos y de justicia. Apoyamos un régimen de derechos y no de privilegios.

En el discurso político del Presidente Correa, continuamente se alude a que la Revolución Ciudadana ha roto la lógica de la "peluconería", los privilegios de la "oligarquía", los derechos adquiridos por los "notables". Y ese discurso político el pueblo ecuatoriano ha apoyado mayoritariamente en las urnas, en estos últimos 7 años.

El espíritu del pueblo ecuatoriano rechaza un régimen de privilegios, de oligarquías, de gamonales, de trincas, de vivos agrupados en torno a cualquier mecanismo de poder. Este pueblo no ha rechazado a la vieja oligarquía en favor de una nueva oligarquía. Ha rechazado la existencia de la oligarquía como el grupo social minoritario que detenta el poder económico y el poder político. Ha deslegitimado a los regímenes oligárquicos como los conductores de la sociedad. Ese sistema no tiene aceptación mayoritaria, peor consenso en este Ecuador que, ciertamente, vive un cambio de época.

Sin lugar a dudas el Movimiento Alianza País es una agrupación política importante, más todavía cuando florece a la sombra del Presidente Correa, quien es un líder indiscutible en la sociedad ecuatoriana. Pero, en la democracia ecuatoriana, con sus leyes y sus instituciones, son igual de importantes todas las otras agrupaciones políticas. Si el Movimiento País usó los mecanismos del poder para ordenar una cadena nacional en esta mañana del lunes 10 de febrero del 2014, cualquier otra agrupación política, debería poder usar esos mismos mecanismos para ordenar lo mismo. Si eso no es así, entonces el derecho de todos, pasa a ser el privilegio de uno.

Por esto no votamos la mayoría de los asambleístas en Montecristi; por eso no votó el pueblo ecuatoriano que aprobó la nueva Constitución en septiembre del 2008; por eso no ha votado el pueblo ecuatoriano que apoya el discurso anti - privilegios que enarbola el Presidente Correa.

Entonces, las instituciones de esta democracia que queremos que crezca y se amplíe en la Patria ecuatoriana, tienen la obligación de reparar lo realizado hoy.

Por Diego Borja Cornejo

Hoy por la mañana, mientras escuchaba un programa de noticias por radio, el periodista interrumpió la entrevista porque debía enlazarse con una cadena nacional ordenada por el gobierno.
Esperaba que la cadena nacional se refiriera a algún evento realizado por el gobierno en las distintas áreas de su competencia: los logros en salud, educación, infraestructura; o algún evento realizado por el Presidente en el ámbito nacional o internacional; o alguna información de relevancia ciudadana emitida por el Consejo Nacional Electoral en época de campaña política. Realmente quedé sorprendido cuando los casi 5 minutos de cadena nacional se refirió a un tema de estricta incumbencia del Movimiento Alianza País.
Efectivamente, en cadena nacional el Movimiento País le exigía a un asambleísta de oposición, que había hecho alguna aseveración respecto al desempeño interno de este Movimiento, que se retractara o que probar sus afirmaciones.
Concuerdo plenamente con todas las personas u organizaciones que sienten que se ha lesionado su honra o su buen nombre y que piden las rectificaciones o pruebas debidas, a quienes cometen esas acciones. Sin embargo, considero simplemente inaceptable que en cadena nacional se ventile un problema cuasi privado. Un problema entre un asambleísta X y un movimiento político, que por más importante que sea, no es TODA la ciudadanía.
De interés de toda la ciudadanía es el anuncio que la Superintendencia de Control de Poder de Mercado impuso una multa de 138.5 millones de dólares a la empresa transnacional de las telecomunicaciones CLARO. De interés de toda la ciudadanía es que se han impulsado acciones internacionales contra la empresa Chevron - Texaco por el desastre petrolero y la contaminación en la Amazonía.
Cuando la gran mayoría de los ecuatorianos votamos por la Constitución que nos rige, expresamos nuestro apoyo al derecho a la comunicación. No al privilegio de la comunicación. En esa constitución, en general apoyamos lo realizado por la Asamblea Constituyente de Montecristi en el sentido de ampliar y profundizar la democracia formal, usada como limpión -guaipe, diría nuestro pueblo- por los regímenes de la partidocracia. Apoyamos un Estado constitucional de derechos y de justicia. Apoyamos un régimen de derechos y no de privilegios.
En el discurso político del Presidente Correa, continuamente se alude a que la Revolución Ciudadana ha roto la lógica de la "peluconería", los privilegios de la "oligarquía", los derechos adquiridos por los "notables". Y ese discurso político el pueblo ecuatoriano ha apoyado mayoritariamente en las urnas, en estos últimos 7 años.
El espíritu del pueblo ecuatoriano rechaza un régimen de privilegios, de oligarquías, de gamonales, de trincas, de vivos agrupados en torno a cualquier mecanismo de poder. Este pueblo no ha rechazado a la vieja oligarquía en favor de una nueva oligarquía. Ha rechazado la existencia de la oligarquía como el grupo social minoritario que detenta el poder económico y el poder político. Ha deslegitimado a los regímenes oligárquicos como los conductores de la sociedad. Ese sistema no tiene aceptación mayoritaria, peor consenso en este Ecuador que, ciertamente, vive un cambio de época.
Sin lugar a dudas el Movimiento Alianza País es una agrupación política importante, más todavía cuando florece a la sombra del Presidente Correa, quien es un líder indiscutible en la sociedad ecuatoriana. Pero, en la democracia ecuatoriana, con sus leyes y sus instituciones, son igual de importantes todas las otras agrupaciones políticas. Si el Movimiento País usó los mecanismos del poder para ordenar una cadena nacional en esta mañana del lunes 10 de febrero del 2014, cualquier otra agrupación política, debería poder usar esos mismos mecanismos para ordenar lo mismo. Si eso no es así, entonces el derecho de todos, pasa a ser el privilegio de uno.
Por esto no votamos la mayoría de los asambleístas en Montecristi; por eso no votó el pueblo ecuatoriano que aprobó la nueva Constitución en septiembre del 2008; por eso no ha votado el pueblo ecuatoriano que apoya el discurso anti - privilegios que enarbola el Presidente Correa.
Entonces, las instituciones de esta democracia que queremos que crezca y se amplíe en la Patria ecuatoriana, tienen la obligación de reparar lo realizado hoy.